Duro golpe a la industria de la automoción checa y eslovaca 

2022 será un año duro para la Industria mundial de la automoción, que se enfrenta ahora a las consecuencias económicas de la invasión de Ucrania, así como a la confusión provocada por el Brexit, la pandemia del Covid-19, y la falta continua de chips semiconductores. Las economías checa y eslovaca, que dependen mucho del sector de la automoción, se encuentran en una situación especialmente difícil.  

Republica Checa y Eslovaquia tienen una larga historia de liderazgo en la industria de la automoción. Los dos países son, respectivamente, el decimoquinto y el decimonoveno más importante productor de vehículos en el mundo, y representan una parte importante de la industria manufacturera automovilística en Europa, junto con Alemania, España y Francia.  

Fuente: https://autosap.cz/en/statistics/general-basic-overviews/

El sector de la automoción checa está altamente internacionalizado. Más del 90 % de los fabricantes de automóviles checos son de propiedad extranjera y más de la mitad de los 50 principales proveedores de vehículos del mundo disponen de factorías en el país. Skoda Auto/Volkswagen, PSA Peugeot Citroen/Toyota Motor Corporation, y Hyundai son los principales fabricantes de coches en Republica Checa. 

Los coches y los recambios constituyen un significativo 20% de las exportaciones checas. La industria automotriz checa representa más de 20% de todos los bienes producidos localmente, emplea directamente más de 120 000 personas, y tiene una capacidad total de producción de más de 1,3 millón de turismos por año, ¡lo que significa un coche nuevo cada 23 segundos! En resumen, 35% de la economía checa depende de la industria. 

En Eslovaquia, la industria de la automoción tiene un papel aún más importante en la economía local. Representa el 30% del total de las exportaciones de Eslovaquia y emplea unas 177 000 personas. En los últimos años, este país de alrededor 5,5 millones de habitantes ha producido más turismos que Italia o Reino Unido, con poblaciones en cada uno de estos países que superan los 60 millones. Volkswagen Slovakia en Bratislava, KIA en Žilina, PSA Peugeot Citroën en Trnava, y Jaguar Land Rover Slovakia en Nitra, son los principales fabricantes de coches en Eslovaquia.  

Desde el año 2020, la industria mundial de la automoción se enfrenta a retos inesperados provocados por el Brexit, la crisis mundial del Covid, y la falta continua de chips semiconductores. Este año presenta nuevos desafíos. Según la Asociación de la Industria Automotriz checa (AutoSAP), en enero del 2022, la producción checa de turismos se redujo en un 11,4% de un año a otro, significan 92 657 vehículos, el número más bajo en un mes de enero desde el año 2010.  

Los retos de la industria también se han visto dificultados por una reducción de ventas en el extranjero debido a la invasión de Ucrania. Skoda Auto, el fabricante de coches más importante de la Republica Checa y parte del Grupo Volkswagen, declaró que se retiraba del mercado ruso poco después del inicio de las hostilidades.  Según la revista Autovista24, la fabricación en la factoría ucraniana de Skoda que produce los modelos Fabia, Superb, Karoq y Kodiaq se ha suspendido.  

Como informa The Wall Street Journal (clicar en el link – ), Volkswagen ha suspendido las operaciones en dos de sus factorías rusas  y ha detenido la exportación de productos Volkswagen, Audi, Skoda, Porsche y Bentley en este país.

Según Reuters, otro fabricante mundial de vehículos ha adoptado medidas similares. El Grupo Mercedes-Benz planea escindir su participación en Russian Kamaz, mientras GM y otro fabricante de coches de lujo como Jaguar están parando las exportaciones hacia Rusia. Ford, Renault, BMW y AB Volvo están suspendiendo parte de la producción en el país.  

Rusia representaba anteriormente uno de los mercados más importantes para muchos fabricantes de coches, así que retirarse de tal mercado tiene fuertes consecuencias económicas,” comenta Tatsiana Serykava, directora de Sucursal de AsstrA en Praga. “La invasión de Ucrania y las sanciones contra Rusia han afectado significativamente la Economía Europea. En primer lugar, a raíz de la interrupción de entregas, y por los precios del combustible y de la electricidad que han subido en toda Europa.  

La industria mundial de la automoción se enfrenta a grandes cambios. La invasión tiene una fuerte repercusión en la industria en su totalidad, que ya había experimentado una presión importante durante los pasados años debido al Brexit, la crisis del Covid-19, la falta de chips, y las presiones políticas para ir hacia la energía verde. Republica Checa y Eslovaquia, cuyas economías dependen mucho de este sector, se encuentran en una situación particularmente complicada.

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