• La escasez de chips genera desafíos logísticos importantes, ya que las empresas tienen que reevaluar sus cadenas de suministro y procesos de fabricación para adaptarse a la falta de componentes clave.
  • La Ley Europea de Chips, un mecanismo de coordinación entre la Comisión Europea y los Estados para monitorizar las cadenas de suministro con el fin de anticipar problemas de abastecimiento, ha establecido un conjunto global de medidas para garantizar la seguridad del suministro y el liderazgo tecnológico de la UE. 
  • Las empresas logísticas han tenido que realizar adaptaciones significativas en los procesos logísticos para mitigar el impacto negativo. Optimizar el transporte, las rutas y la distribución de los chips disponibles para agilizar en la medida de lo posible su llegada.

El pasado otoño entró en vigor la Ley Europea de Chips con el objetivo de reafirmar la competitividad y la resiliencia de Europa en las tecnologías y aplicaciones de semiconductores, asi como contribuir a lograr la doble transición digital y ecológica que es tan necesaria. Esta ley establece un conjunto global de medidas para garantizar la seguridad del suministro y el liderazgo tecnológico de la UE en las aplicaciones de semiconductores.

La pandemia y la crisis de los semiconductores, que se sufrío a consecuencia de ella, dejó muy clara la necesidad de intervenir y actuar a escala europea, cuando varias fábricas de la UE pertenecientes a diversos sectores, desde los automóviles hasta los dispositivos sanitarios, tuvieron que cerrar por la escasez de estos activos estratégicos, fundamentales para las cadenas de valor industriales. 

La escasez de chips genera desafíos logísticos importantes, ya que las empresas tienen que reevaluar sus cadenas de suministro y los procesos de fabricación para adaptarse a la falta de componentes clave. Todo esto trastoca el panorama logistico mundial. 

“Las empresas tienen que reorganizar las operaciones logísticas para optimizar la distribución de los chips disponibles y minimizar el impacto en la producción. En este contexto, la gestión eficiente de inventario y la planificación de la demanda se vuelven aún más importantes “ explica Mikel Lavin, General Manager en Intermodal Forwarding.

Las organizaciones tienen que buscar soluciones logísticas creativas para enfrentarse a esta escasez y garantizar la continuidad de las operaciones. “Por nuestra parte, las empresas logísticas tuvimos que realizar adaptaciones significativas en los procesos logísticos para mitigar el impacto negativo. Tuvimos que optimizar el transporte, las rutas y la distribución de los chips disponibles para agilizar en la medida de lo posible su llegada y dotar de mayor eficiencia a las cadenas de suministro” añade Mikel Lavin. 

La escasez de chips puso de manifiesto la necesidad de una logística ágil y adaptable, que fuese capaz de responder a cambios inesperados en la oferta y la demanda. “Todas las empresas implicadas tuvimos que fortalecer nuestras capacidades para gestionar esta crisis que se produjo en la cadena de suministro y que puso a prueba la resiliencia de la logística en esta era tecnología, generando un cambio en la forma en que se concebía y gestionaba la distribución de componentes clave para la industria electrónica” afirma Lavín.

Europa busca soluciones al problema de la dependencia tecnológica

La situación vivida dejo claro que Europa no podía depender unicamente de las cadenas de suministro de chips mundiales y de los pocos lugares de fabricación que existen actualmente con un contexto geopolítico complejo.

Además, el problema tiende a aumentar, ya que los expertos prevén que la demanda de chips se duplique de aquí a 2030. “Si a esto le sumamos que del billón de microchips que fueron fabricados en todo el mundo en 2020, solamente un 10% corresponde a la cuota de mercado europea, las dificultades para satisfacer la creciente demanda europea debían de abordarse y solucionarse antes de que aumentasen aún más” puntualiza el General Manager de Intermodal Forwarding.

Por ello, “para terminar con esa dependencia tecnológica se ha puesto en marcha toda la maquinaria política, legislativa e institucional europea para crear conjuntamente un ecosistema europeo de chips de vanguardia, que incluirá la producción de chips y conectará las capacidades de investigación, de diseño y de ensayo de la UE, que actualmente gozan de reconocimiento mundial” añade Mikel Lavín.

Mediante esta Ley Europea de Chips, la UE pretende duplicar la cuota de mercado actual hasta lograr un 20 % en 2030. Para lograrlo se van a movilizar más de 43 000 millones de euros de inversiones públicas y privadas y se establecerán medidas para que la UE pueda anticiparse al problema y pueda estar preparada y responder rápidamente a cualquier futura interrupción de la cadena de suministro, junto con los Estados miembros y nuestros socios internacionales.

La Ley Europea de Chips pretende garantizar la disponibilidad a corto, medio y largo plazo de los chips, lo que contribuirá a estabilizar las cadenas de suministro y a fortalecer la logística en la Unión Europea. 

“El promover el aumento de la fabricación de chips dentro de Europa tendrá un impacto positivo en la gestión de la cadena de suministro ya que la logística se simplificaría y el suministro estaría garantizado en diversos sectores, lo que impediría una nueva ruptura de las cadenas de suministro” finaliza asegurando Mikel Lavin.

Una oportunidad logística que no debemos dejar pasar de largo

Intel ha invertido 17.000 millones para construir la primera gigafábrica de chips en Europa que se ubica en Magdeburgo, y que viene a sumarse a los dos complejos que ya tiene en Polonia y en Irlanda. También en Alemania, en Dresde, TSMC va a abrir su primera fábrica europea de semiconductores que proporcionará chips para los sectores automotriz e industrial, tras el interés mostrado por los fabricantes de automóviles alemanes, incluidos Volkswagen AG y Porsche AG, para que hubiese una planta en suelo alemán.

Por su parte, en Francia, STMicroelectronics y GlobalFoundries van a construir la primera fábrica de semiconductores francesa, en Crolles, al sureste de Francia, y se prevé que empiece a funcionar en 2026. 

Por tanto, Francia se ha unido a Alemania en la pugna por la fabricación de chips. Y nuestro país no va a quedarse atrás. Nuestro gobierno se ha fijado como objetivo instalar una o dos fábricas de 5 nanómetros. 

“De momento, la compañía estadounidense Broadcom, una de las productoras de chips más importantes a nivel mundial, va a invertir 900 millones en instalar una nueva fábrica en España, que estará especializada en la segunda parte del proceso de fabricación de chips, llamado back-end” expone el General Manager de Intermodal Forwarding.

“Se trataría de la primera factoría especializada en el back-end que existirá en Europa”, confirma Mikel Lavín. Un producto muy estratégico, muy sofisticado y de mucho valor añadido. El acuerdo alcanzado con la multinacional estadounidense abre la puerta a otras grandes inversiones. 

Puesto que en esta industria lograr el primer paso es lo más complicado. “Nuestro país es muy interesante para las empresas que están buscando nuevos emplazamientos y oportunidades. La fábrica de Broadcom puede ser el primer granito en torno al cual se concentren otras instalaciones relacionadas con esta industria” augura Mikel.

“Gracias a esta nueva ley y a todas estas expectativas de crecimiento de los chips, que resultan tan interesantes para tantos sectores que los necesitan directamente, se generarán también grandes oportunidades a nivel logístico en Europa, y más concretamente aquí en nuestro país” explica Lavín. 

“Se requerirá de más espacios físicos para poder prestar servicio y llevar a cabo toda la logística intraeuropea y de exportación futura a terceros países de este producto que se producirá en nuestro continente y que se distribuirá a nivel global” finaliza comentando Mikel Lávin.

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